1
Porque la Revolución no será posible mientras sigamos siendo dependientes de la superestructura
 
culinaria familiar. Tenemos que ser autosuficientes si queremos avanzar hacia la independencia.
2
Porque no queremos estar sometidos de por vida al yugo de una autoridad que decida
 
que debemos comer.
3
Porque los tuppers de nuestros progenitores, por muy inofensivos que parezcan, perpetúan el
 
Sistema e impiden que desarrollemos libremente nuestra imaginación en los fogones.
4
Porque los medios de producción empleados en nuestros hogares (materias primas, utensilios de
 
cocina, unidades de producción de bienes…) se están quedando obsoletos.
 
Que sí, que las lentejas con chorizo están muy bien…¡pero hay vida más allá!
5
Porque el nuestro es un Movimiento Internacionalista y al contrario que nuestras madres y
 
padres no nos asusta experimentar con materias primas de otros países (curry, especias…).
6
Porque el modelo actual de cocina estudiantil no fomenta la imaginación y hace del arte culinario
 
un proceso aburrido y alienante. ¿Qué diferencia hay entre cocinar pasta con pesto día tras día,
 
y trabajar en la cadena de producción de una fábrica de tornillos?
7
Porque el consumo masivo de comida basura atenta contra nuestra salud y nos aborrega.
 
¡Contra el imperio de la hamburguesa, productos frescos en la mesa!
8
Porque ya tenemos suficientes parásitos en esta sociedad.
 
No queremos una sociedad uniforme llena de zoquetes que no saben hacer un huevo frito.
9
Y, porque, no nos engañemos, queremos aprender a cocinar igual que en nuestro hogar, pero hacerlo
 
porque hayamos aprendido a apreciarlo y porque nos dé la gana
 
 
En definitiva, porque nadie va hacer nada por ti y menos sabe lo que quiere mejor que tú.
 
¡Dirige tú y manda tú en la cocina!
 
El Comité General
 
De la espumadera y el delantal